Categoría: La Barcelona Secreta de Bambú
13 Diciembre 2007
Luces de Navidad. Tan numerosas como brillantes, a mi me sirven para distinguir mejor los callejones oscuros de la ciudad, los rincones de mi persona donde las cortinas no se descorren nunca, los locales en penumbra.
Hoy estoy cansada, muy cansada, y eso es malo pero es bueno. Me obliga a la lentitud, a dejar resbalar la mirada parsimomiosa sobre las cosas, a andar más despacio, a hablar lo imprescindible, a sonreir silenciosamente y a no iniciar el llanto por nada. Quién sabe si después tendría fuerzas para parar de llorar.
Elogio de la pereza, de la lentitud, de la pausa, del reposo... Elogio del peldaño roto en la escalerilla del acróbata de circo, del descansillo en la monumental, alta, altísima, escalera de mármol de la vida. Escaleras, las dos, imposibles, a lo Escher, claro, en las que todas las direcciones son una posibilidad. Remota, cadenciosa, semidetenida posibilidad.
Luces y quietismo. Una combinación que ahora mismo me parece hermosísima. Y pensar que había empezado el post con ánimo entre quejoso y lástimero, y lo acabo pensando en lo bella que es la quietud en medio de la agitación. Esa es la cosa: si todo permaneciese unos momentos en tranquila calma, si se callase el ruido.

servido por bambu
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9 Noviembre 2006
Palau de la Música (Barcelona, 8 noviembre 2006)

Voz y guitarra acústica: Cassandra Wilson.
Bajo eléctrico y acústico: Reginald Veal.
Batería: Gene Lake.
Teclados: Federico Peña y Rhonda Richmond.
Guitarra: Marvin Sewell.
Armónica: Gregoire Maret.
Artista invitado: El percusionista de Kenia Lekan Babaloa.
Una pequeña muestra de lo que la voz potente y tranquila a la vez de Cassandra puede hacer cualquier noche de estas. La noche en cuestión hacía calor y la dama lo acusaba a pesar del breve vestido de seda con corte de kimono que lucía sobre su espectacular y compacta figura. Así que sacó un abanico negro y aún acalorada fue ella misma a hablar con los técnicos para que apretaran con el aire acondicionado. No sé si aprovechó para decirles qeu subieran un poco los graves pero sea como sea, a partir de la tercera canción, la cosa empezó a salir perfecta. La otra estrella de la noche fue sin duda el suizo Gregoire Maret, un virtuoso de la armónica, que dejó asombrada a la propia Cassandra.
¿A destacar? Emoción dulce en la versión de 'Time after time', de Cindy Lauper y de regalo un toque magistral de Marvin Sewell y un tema blusero de Cassandra.
El género jazz no se agota con una voz tan ductil que se introduce en todos los terrenos desde el blues, toques brasileños, afros y más nuevos como el hip hop. El día anterior había actuado en Málaga y el cronista de malagahoy.es, Pablo Bujalance, comentaba:
[...] la voz de Cassandra Wilson, que se dejó disfrutar especialmente en los momentos más jazzísticos, donde demostró una capacidad de afinación digna de los libros de Historia. No le hizo falta el scat, pero aún así sonó de maravilla. Creativa en cada nota y perfectamente secundada por la vertiginosa armónica de Gregoire Maret (los juegos de preguntas y respuestas subrayaron la magia del encuentro), la cantante derrochó gravedad, instinto y negrura para calentar definitivamente las butacas. Y, por si fuera poco, también se echó una pataíta. Hay gente tocada por Dios.
Yo descubrí, para mi disfrute personal, a esta mujer con el disco Live de 1991 y desde entonces no la he vuelto a olvidar a pesar de que su voz no destaca por grandes florituras, gogoritos y desagarros torrenciales propios un cierto tipo de voces negras. Tiene los mejores y más afinados graves que conozco y desde los que parte para llegar a casi todos los registros habidos y por haber.
Cassandra, que tiene nombre y hasta apariencia de criatura mitológica, nació en Jackson, Mississippi, en 1955 y su padre era contrabajista de jazz.
Cassandra Wilson: Thunderbird

servido por bambu
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31 Agosto 2006
Mucho y muy bien se ha hablado del continente africano y su magia. Pero hoy lo que quiero es hablar de los magos africanos que han llegado a nuestras ciudades como una consecuencia más del fenómeno de la emigración. Son mediums, chamanes, magos, maestros espirituales, videntes... y llegan con fuerza a hacerles la competencia a los tarots telefónicos y a los gabinetes psicológicos. El curandero de pueblo de toda la vida en versión afrikans.
Lo que más me llama la atención son sus métodos publicitarios. Los más suertudos, a los que parece que ya les empieza a funcioanr el negocio, contratan pequeños espacios en la prensa gratuita o en las revistas del corazón de euro con cincuenta. Pero la mayoría optan por colocar a sus repartidores de propaganda estratégicamente apostados a la salida de los metros. Cuando desde el aire enrrarecido y la luz de fluorescente de las profundidas metropolitanas accedes de nuevo a la calle con la nariz pegada al culo del de delante en la escalera mecánica, una mano de color te planta en medio de tu camino un papelito impreso de dimensiones 11 x 7, aproximadamente, en donde, tras sonoro nombre de Profesor Abadu, Maliba, Kaiku o Balika, lees: "Ayuda a resolver todo tipo de problemas por difíciles que sean. Enfermedades crónicas de droga y tabaco, problemas matrimoniales, recuperar a la pareja, impotencia, amor, negocios, judiciales, suertes, quitar hechizos, depresión, protectores de la vida familiar, mantener puesto de trabajo, atraer clientes... Cualquier otra dificultad en el amor lo soluciones inmediatamente CON RESULTADOS POSITIVOS Y GARANTIZADOS AL 100% en 3 a 7 días máximo"
Añaden horario como si se tratara de una oficina, casi siempre de 10h a 22h, no madrugan pero en compensación abren al medio día, y dan un móvil. La lista de temas es alucinante pero lo genial es la garantía y la rapidez ¿no?
Una gran idea la de elegir la salida del metro. Además de acotar muy bien el espacio físico para abordar al cliente potencial es perfecto el target escogido por la cantidad de caras de amargura por minuto que emergen del suburbano.

Habría que hacer un estudio de mercado para ver como ampliar el público objetivo. ¿La salida de un edificio de oficinas en la zona alta de la city sería un punto igual de bueno? Quién sabe. Si tienes dinero, un buen médico que te receta prozac o un buen camello de coca tal vez no necesitas al Profesor Maliba o lo necesitas más de lo que crees.
servido por bambu
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25 Agosto 2006
Hablar con los amigos una noche de finales de agosto con el relajo de las vacaciones recientes y el todavía no-estrés de la incorporación al trabajo es una actividad placentera. Ayer me reuní con dos amigas, que llamaremos Acolorida y Viajera, y como es habitual hablamos de todo un mucho, rápido y saltando de tema en tema como kanguritos gentiles.
La cosa empieza con tres pinceladas sobre lo visto y oído recién: campaña de anticonceptivos para, justamente, los kanguros australianos, la película de Fernando Colomo sobre la tan traída y llevada nueva sociedad multiracial, un estudio los motivos de los maltratadores de mujeres,... y esto sólo para abrir boca.
Siendo como somos hiper-diferentes es curisoso como coincidimos bastante en reírnos, elogiar y/o abominar de las mismas cosas. Lo de los kanguros nos la trae al pairo pero tiene su gracia pero con lo de Colomo y lo del maltrato vamos más allá.
Veíamos claro el oportunismo de muchos creadores (escritores, directores de cine, fotógrafos...) en su acercamiento a los temas de "moda". La guerra civil, la prostitución, la inmigración... son sinónimo de éxito seguro tanto si se desarrollan con conocimiento de causa como si en realidad se habla de oídas. Un hablar de oídas que no dudo puede ser muy bien intencionado pero que trivialiaza un montón todo lo que toca. Así salen putas filósofas como las de "Princesas" dice Viajera. Acolorida tampoco se traga ese perfil que León de Aranoa le dibujo a la prosti con estudios en idem película. Eso da para otro post y por no pecar de lo mismo que critico no seguiré pronunciándome sobre el tema hasta que no haya visto los films colomense y aranoés.
Lo del maltrato estuvo a punto de agriarme la cena pues, según informó mi amiga Acolorida, un estudio había puesto en evidencia que el acceso de las mujeres al mundo laboral traía consigo un aumento de los casos de violencia doméstica. ¡¡¡¿?!!!! Al parecer es algo que el machus hispánicus no lleva nada bien. "Ahora va a ser que la culpa de que nos peguen es por que curramos" se acaloraba Acolorida. Claro, chata, como lo de las minifaldas que verbigracia nos las ponemos pa'provocar. Pensé que al sentimiento de inferioridad del hombre que ve cómo su mujer trabaja y se independiza económicamente de él se une el hecho de que, en situaciones familiares con renta baja o paro laboral de ambos, es la mujer la que más fácilmente puede arrumbar con el problema encontrando trabajos eventuales. Antes de liarse a hostias con la parienta, el maltratador debería pensar en ponerse él a limpiar escaleras y traer así unos cuantos euros a la casa. En clases más adineradas la cosa se hace aún más retorcida, menos inmediata tal vez, pero igual de miserable.
Para aliviar tensiones deambulamos por el casco antiguo donde abundan las tiendas de moda. A pesar de estar cerradas por lo avanzado de la hora, sus escaparates iluminados permiten a las adictas al shoping continuar maquinando posibles adquisiciones y criticando/aprobando las nuevas tendencias. ¿Por qué esa adicción a todas horas? Tal vez como vía de escape de los otros temas, los que preocupan, los que incluso duelen. Viajera, además, es de las que últimamente, porque puede, quiere y se lo ha currado, se escapa por vía doble haciendo honor a su sobrenombre. Se las pira, se va, proyecta trayectos futuribles o de ya mismo. Es de las personas que entra en la librería de viajes Altaïr y no se la saca ni con agua caliente.

La noche en el gótico está estupenda y la cámara se dispara sola. Conmigo no cuenta porque sabido es que no entiendo un ápice de fotografía pero disparo a diestro y siniestro siempre que puedo. Acolorida defiende que la parte vieja huele a "meaos". Viajera y menda sonreímos en plan "ya nos conocemos" y yo pienso que Acolorida no se equivoca pero que eso forma parte de lo histórico orgánico.
Aún hay tiempo para decir burradas camino de casa, varias rimas absurdas, escatológicas y soeces y a dormir. Esto no es Nueva York y el sexo lo mencionamos de pasada y con cachondeo pero no me cambio por la trendy Sara Jessica Parker y sus friends. Ellas nunca hablan de temas sociales pero lo más triste es que tampoco valoran noticias como la de la contracepción kanguril. Una penita.
servido por bambu
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4 Agosto 2006

Lugares y momentos. Lugares tan íntimamente ligados a momentos que dejan de ser espacio y tiempo para ser escenario y escena. Recuerdo. Jean Paul Sartre, en La Náusea, dudaba a través del personaje protagonista sobre si al escribir o describir un recuerdo éste pasaba inmediatamente a ser una mentira sobre lo que realmente pasó.
Yo estuve en una plaza, en un restaurante. Recuerdo los árboles, recuerdo las baldosas del restaurante, las puntas de mis botines negros al final de mis piernas. Sin duda miraba al suelo, y al levantar la vista hacía un tremendo esfuerzo y trataba de sonreír porque hacía frío y estaba triste y la persona que había compartido conmigo los exquisitos platos del restaurante se iba a marchar dejándome para siempre en la soledad de este momento que ahora recuerdo tan dolorosamente. Pero ¿eso sucedió alguna vez de verdad y fue así? ¿O soy yo la que estoy creando ese momento porque lo escribo echando mano de mi imaginación y escogiendo éstos de entre otros árboles, otras baldosas, otros botines, otras personas que se van?
servido por bambu
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31 Julio 2006
Hace calor, los transportes no funcionan, las papeleras desbordan, el asfalto se te engancha a las chanclas... la ciudad está invadida de gente. Literal: invadida. Puedes tirar la tohalla o puedes mezclarte en la Konfusión. Está última opción puede llevarte a agradables sorpresas como la de descubrir, en una calurosa noche de julio, algo nuevo en ese lugar por el que pasaste mil veces.
El lugar es la plaça de Sant Just en el Barrio Gótico de Barcelona y lo nuevo una "tienda" llamada Konfusión. Entrecomillo lo de tienda porque es más bien un espacio, pequeño pero muy bien aprovechado, en el que comprar ropa, complementos, pintura y escultura,... y echar una conversacion con las amables gentes del local: Javier y, si mi memoria no me falla, Bianchi.
Los objetos que puedes encontrar en Konfusión tienen el denominador común del buen gusto y de la mezla cuidada. Las pinturas que decoran las paredes son otro ejemplo de mezcla: rincones de Barcelona que toman vida gracias a la gente, a la mezcla de gente, colores y sabores. Su autor, Javier Campos, sabe que muchas de sus pinturas son lienzos idóneos para el turista que se enamoró de la ciudad y que quiere llevarse un pedacito de su magia. Él hace realidad ese deseo pero le pone un toque propio a cada uno de esos pedazos, una especia personal, como los buenos cocineros con sus platos estrella.
A fuera la tarde se hace noche y la plaza, cambiante y movediza como todas las plazas vivas, se llena de gente que deambula, cena o toma copas. La de Sant Just es una plaza muy epecial, es plaza de encrucijada, un pequeño espacio en el que respiran las estrechas calles del gótico que se agazapa tras el Ayuntament. Una capilla silenciosa y discreta ocupa uno de sus lados. En medio como una cuña de piedra un edificio de extraña disposición introduce una esquina con una terraza de piedra. El lugar tiene algo que te atrapa sin duda. Mientras pienso en todo esto mis amigas se han comprado en Konfusión un vestido precioso y una falda muy original.
Salimos de Konfusion con una sonrisa en la boca conscientes de que es más que una tienda para turistas algo muy de agradecer en un ciudad que está cediendo demasiado a ese negocio/fenómeno del siglo: la sociedad del ocio. Bien está entonces que siempre exista algo de Konfusión.
(Si clicas la imagen accedes a la web de KonFusion BCN)
servido por bambu
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