Yo estoy que ardo. Es el calor. Es la edad. Es el estado de ánimo. Es el estado de excepción en que vivimos cada minuto, de cada día, de cada semana, de cada mes, de cada trimestre, de cada año, de cada lustro, de cada década... Ah! Qué ocurrencia: " De cada década"...

En días como el de hoy no me aguanto. No me entiendo. No me soporto. Quiero hacerlo todo, no hago nada. Todo está por hacer y todo es posible. Hay tanto por ver, tanto por decir, tanta gente que conocer y con quien hablar, libros por leer hay muchos y por escribir ni te cuento, películas por ver, lugares del mundo a los que viajar, calles de la propia ciudad por las que pasear, tiendas en las que comprar, váteres donde mear, números de teléfono que marcar, camas en las que acostarse, ... y blogs ¡Dios, blogs! Hay tantos por visitar, leer, explorar, linkar... tanto tanto tanto.

Tanto que no me decido, tanto que acabo decidiendo que lo mejor es no hacer, no hacer por hacer o mejor deshacer. Huelga de acciones caídas, (me tiembla una mano), ataraxia total. Inmovilidad, basta, cero, nada. esto y poco más es lo que me inspira ver tanta actividad y ajetreo a mi alrededor (me sigue tembalndo la mano). Si todo el mundo tiene algo que hacer y yo no soy todo el mundo yo no tengo nada que hacer. La lógica de la pereza. Ya han publicado un libro que se titula El elogio de la lentitud. Es natural: como todo el mundo lleva un ritmo de trabajo tan frenético yo no tengo porque molestarme en ejecutar nada. Si tengo una idea y la dejo reposar un poco, no hay duda, en menos de cinco minutos ya habrá alguien que la haya llevado a cabo. No falla.

Todo el mundo pinta, baila, cocina, fotografía, compone, canta o tararea, escribe, opina en los medios, diseña, decora, desfila, expone, depone y antepone, posa, cose y pisa por donde pasa, monta espectáculos y desmonta espéculos, esculpe y escupe su CREATIVIDAD por doquier. Ay qué miedo! Si no me aparto me van a salpicar.

Tanto todo, todos tanto que Isabel como Fernando. Sepan los sonsos que vivimos (por llamarlo de alguna manea) en la época de la superabundancia, del exceso, del no te quedes corto que más vale que a los demás les sobres que a ti te falte. ¿No apubullas? luego no existes. Modestia a parte, más que a parte, a fuera, lejos, out. Ni discreción, ni sutileza. un poco de todo y después de decir basta ponga más.

Agotada de repente. Pongo punto.