SIN PAPELES DESFILAN EN LA PASARELA BARCELONA“Lo único que les puedo dar es esto” afirma Antonio Miró
En el último desfile del diseñador de moda catalán Antonio Miró algunos de los modelos eran emigrantes sin papeles. Anteriormente eligió una cárcel y sus reclusos para sus actos de pasarela lo que recuerda, irremediablemente, a las publicidades de Oliviero Toscani para Benetton y a otros casos parecidos. La cuestión, que se planteó en su momento y se me plantea de nuevo, es ¿resulta ético servirse de causas sociales para promocionar el propio trabajo? ¿cómo se llevan denuncia crítica y marketing? En el caso de Benetton se llegó a afirmar que el fabricante italiano vendía a pesar de su publicidad.
Es una cuestión delicada. Hoy en día se llevan los conciertos, galas, calendarios, vídeos, reportajes de famosos... y un largo etcétera protagonizados por famosos y desfavorecidos. Sería ingenuo hasta decir basta creer que no media interés comercial y autopromocional en todo ello.
En la sociedad del espectáculo el dolor y la miseria también lo es. Y quien dice espectáculo dice negocio. Pero esto no debe oscurecer la labor de quienes realmente dedican su trabajo, en parte o por entero, a prestarle atención a ese dolor y esa miseria. Sería como pretender que el fotógrafo Sebastiao Salgado vio en los dramas que capta su cámara un modo de hacerse famoso.
''Quiero que la mayor cantidad posible de gente vea mis fotos de manera que no pueda dar vuelta la cara e ignorar lo que pasa en la otra mitad del mundo'' ha dicho Salgado.
Miles de imágenes de gente sin hogar, arrancadas de su vida normal por la guerra, el hambre, las inundaciones, la opresión política o los desastres ambientales, ... son los protagonistas de su trabajo del que, evidentemente, además vive.
''Con la televisión e Internet ya no hay excusas para ignorar los horrores que tienen lugar en el otro lado del mundo o en el propio patio trasero'', dijo Salgado en el prefacio de su libro Exodus.
Pero volvamos al caso de Antonio Miró. El desfile "solidario" ha suscitado polémica. Mientras el diseñador alega que cree que estos gestos es lo mínimo que se puede hacer para arropar a estas gentes, hay asociaciones que han calificado este golpe de efecto mediático como de un acto "desafortunado y frívolo". Sin emabrgo S.O.S racisme declaraba que siempre que se haga con buen gusto y respeto es bueno que la moda, como una forma de expresión más, refleje la problemática de la inmigración.
Yo ando en la pura perplejidad pensando que si lo único que les podemos dar a los inmigrantes que "nos visitan" es esto estamos mal, muy mal. Y no es que la idea de ocho senegaleses irregularizados y un cayuco sirvan como motivo de un desfile de moda. Publicistas y creadores de consumibles fashion, hay que decir que a originales no nos gana nadie. Pero quedarse ahí es indigno. Es usar y tirar a los afectados como míseros klinex. Si se quiere hay que empezar por ahí y acto seguido evitar la explotación en las industrias de ropa, la infantil y la de todo tipo, satisfacer un precio justo a los productores de las materias textiles, crear empresas autogestionables en los países de origen tanto de las personas como de las mercancías. No digo que el señor Antonio Miró haga eso con sus empresas. No lo digo porque no lo sé. Así que me aplico el cuento y sigo o no sigo con esta cuestión cuando sepa más y mejor de lo que hablo.





lemur dijo
Un caso de lesa contradicción, efectivamente. Del diseñador, de los medios, de los senegaleses, del mercad, de los consumidores y también tuya pues barrunto que te dedicas a algo no demasiado ajeo a ese mundillo. ¿no te has acostumbrado a vivir en esta y otras contradicciones?
22 Enero 2007 | 06:01 PM