PABLO MILANÉS EN EL PALAU DE LA MÚSICA CATALANA

Volvió a cantar, volvió a emocionar. Debe de ser muy satisfactorio saber que uno tiene al público rendido de antemano pero también debe ser muy electrizante comprobar que cada vez vuelve a suceder, a producirse la comunión entre el artista y su público.
Ayer día 29, en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del VIII Festival del Mil·lenni, actuaba el cantautor cubano Pablo Milanés y la gente se entregaba de nuevo a la magia de sus letras y el prodigio de su voz. A sus 61 años, el artista se encuentra en plena forma vocal y creativa. Presento canciones de sus último álbums Días de Gloria y Como campos de maíz, canciones nuevas de su disco en preparación Mi esperanza y arrasó con las canciones de siempre.
También cantó una canción perteneciente a la banda sonora de un film estrenado en la isla Diario de Mauro.
Algunas letras emocionaron al público cubano y no cubano asistente al abordar el tema de la separación y la lejanía provocada por el régimen político que rige los destinos de miles de cubanos, revolucionarios o postrevolucionarios o incluso anti-revolucionarios. Si valió la pena, si volverán los amigos exiliados, si seguirá siendo largo el camino hacia Santiago son algunas de las preguntas que el trabajo comprometido de Milanñes dejó flotando entre las columnas y ornamentos modernistas de la sala. A crear ambiente se sumaba el emotivo violín de Dagoberto González y los teclados perfectos de Miguel Núñez.
También pudimos escuchar la colaboración inesperada de una de las hijas del cantante, Haydée, que interpretó tres temas en solitario y un tema del brasileño Milton Nascimento.
El cantautor de Bayamo dice de sí mismo que es más un artista revolucionario que político, una distinción que llena de matices su postura frente al régimen de Fidel Castro al que nunca ha dado la espalda pero sin perder fuerza crítica. Para Milanés hay un más allá de las figuras como Fidel, Chavez o Morales: el pueblo latinoamericano entero retomando su dignidad perdida.
Hemos tenido el ejemplo de esa dignidad artística y personal ayer noche en el Palau. Hubo aplausos, se cantaron canciones al unísono y se gritó: "Amo esa isla", algo más que un título.





noemi dijo
A mí me parece un ser maravilloso sin duda. Es un privilegio verlo y escucharlo.
30 Enero 2007 | 05:48 PM