VIAJES POR EL SCRIPTORIUM de Paul Auster
Auster le tomó la delantera a Murakami en el orden de mis tareas, sección escritores a comentar. Pero además no voy a comentar su último libro editado en España desde el punto de vista literario. (Es otro día si hay tiempo y ganas). Lo que voy a comentar es: Donde va Vicente, donde va la gente conocido dicho popular en el que Vicente es un crítico, y la gente es un grupo de críticos/opinólogos que asientan las bases de qué nos tiene que interesar y qué no. La gran mayoría de críticas a Viajes por scriptorium que he leído son negativas. Hasta ahora la gran mayoría a todo lo garabateado por el escritor de Brooklyn eran positivas. Y yo me pregunto ¿qué hacen los críticos? ¿se llaman por teléfono antes de escribir su columna y/o artículo? ¿depende de si la editorial mandó un jamón? ¿o es que cuando Paul anduvo por Oviedo les giró la cara cuando fueron a saludarlo? Estoy sumida en un mar de dudas. Pero voy a salir a la orilla y me voy a secar en un momento al sol de mi propia entendedera, porque a estas alturas si alguien está reprochándole a Auster que es un escritor metaliterario es que alguien se equivocó de profesión: o Auster o los críticos. Que si el juego de la realidad y las palabras que la nombran ya estaba en Los cien años de soledad de García Marquez, que si los personajes apareciéndose al autor es recurso sobado, que si patatín que si patatán. Vale. ¿A nadie le apetece preguntarse por qué Auster se ha puesto tan obvio? (to be continued...)![]()







lemur dijo
¿
15 Febrero 2007 | 08:03 PM