AGÜITA MILAGROSA
La simplicidad, ay, qué bonita es. O sinó que se lo digan al estadounidense señor Borba quien, tras años de duras investigaciones y duros batacazos financieros, ha logrado, según nos dice él mismo, una fórmula cosmético- acuosa que, de ser cierta, será comparable a la de la Coca-Cola o más. Compra ya el pack de doce botellines o de sobres con polvitos y bébete el elixir de la eterna juventud. Sin duda el truco debe residir en compeljos vitamínicos very complejos, y poco más o ni más ni menos. Pero está bien eso que sean bebibles (da tanta pereza untarme el careto de crema, ya no te digo el body). Sin embargo, mucho me temo que el rejuvenecimiento es dérmico y sólo dérmico. Y ahí es donde mi gozo en profundo pozo cae como siempre. Porque el milagro quita-grasa, quita-arruga, quita-mancha, quita-estria... es un cosa; pero el quita-penas del alma o el sacude-cansancios ese no me lo inventan, no. Ya sé que están las diveras soluciones estupefacientes pero vamos a ser un poquito serios y las obviamos que mis tiros van por otro lado, ¿eh?
En fin, no quisiera agüarle la fiesta a don Scott Vincent Borba (de origen espanñol, por cierto) y a sus consumidores futuribles: suerte.





Ramsés .... dijo
Jejejejeje, pues yo prefiero seguir con mis "gintonics" que quieres que te diga.
Salud.
5 Septiembre 2007 | 01:35 PM