LA BUENA EDUCACIÓN ME PONE
No lo puedo evitar. En este mundo en el que triunfan la agresividad y el discurso directo yo me regodeo en la calma y las buenas maneras. No estoy hablando de buenrrollismo ni de talante. Estoy hablando de cosas más esenciales como, por ejemplo, dejar hablar al otro, ceder el paso, el asiento, el lugar en la cola del supermercado, abrirle la puerta a la señora cargada con bolsas de la compra, empezar la conversación interesándome por el estado anímico del otro, bajar el tono de voz, pedir las cosas por favor, darle los buenos días a todas las personas de la oficina, etc., etc., etc.

Me encanta la sensación de ceder incluso en las ocasiones en que sabes que el otro no lo merece. Eso todavía me gusta más, devolverle buenos modos al mal educado. Probadlo, es una gozada.
Lo malo de actuar así es que el día que se te cruza el cable rojo con el azul, las chispas se ven desde las antípodas. Pero son cinco minutos de estallido contra quinientas mil horas de tranquilidad moral. Viene a ser el imperativo categórico kantiano pero de andar por casa, por mi casa, mis calles y mis mundos.
La Fuerza, según el Tarot de Raider-Waite, dominada con Delicadeza por la Sabiduría.
Naturalidad y buena educación, me ponen, me ponen. Confundir mala baba con carácter o personalidad es error común en nuestros días. Sólo soporto el malhumor y la malamilk en quien se lo puede permitir en plan, pongo por caso, Doctor House. Pero aún así, si a los cuatro días no me demuestran que sólo se trata de una táctica para preservarse de los imbéciles, entonces también fuera, aire, viento. Que cada uno venga desahogado de casa, s'il vous plait.









Pues a mí... dijo
...me fascina, me aporta energía positiva, me saca lo mejor de mí, consigue hacerme sentir muy bien, me gusta serlo, me gusta sacar la educación en todos y cada uno de los actos de mi día a día por nimios que puedan parecer. Sí, aunque esta sociedad le da bastante la espalda y según quien lo toma como un insulto(abrir la puerta de tu coche a una mujer a veces puede llevarte a la ruina con ella misma) creo en la educación. Y no la aprendí siquiera de mis padres, bueno no toda, fue un día que el portero de casa de mis padres me dijo un lapidario..."¿qué, no saludamos como los burros?". Y hasta hoy que nunca he dejado de creer que la educación si no abre todas las puertas sí la de tu alma. Y eso vale...millones de sonrisas a pesar de algún gesto de desaprobación
PD- Perdona que no me presente, pasaba por aquí.
3 Enero 2008 | 02:52 PM