Otra vez el voto del miedo
Unos, otros... quien quiera que sea que mandó apretar ese gatillo para acabar con la vida del ex concejal socialista Isaías Carrasco se repite con la vieja fórmula. Rabia y miedo. Asco y miedo. Cansancio y miedo. ¿Así iremos ahora a votar el domingo? Unos dirán que es la prueba de que el gobierno hizo mal negociando con ETA. Otros argumentarán que fueron contundentes dejando de negociar y esta respuesta del grupo terrorista lo prueba. Todos condenarán el atentado. Todos menos los que han hecho de la no condena su rasgo distintivo. Tal vez, equivocadamente o no, les parecerá que eso les hace más firmes en sus convicciones. Pero ¿convicciones y defunciones se pueden poner en la misma balanza?
Yo no lo sé. Yo sólo sé que un centenar de personas hace cuatro años, una persona hace unos minutos... cualquier recuento de cadáveres es en si mismo una condena. ¿Se van a cargar esta democracia? Si esa fuera la intención estaría bien saberlo. Por si uno quiere quedarse en casa y no salir a votar una quimera. Yo no lo sé.






