OBSTINADO EN SU ERROR
Ahí, ayer, anoche se le vió obstinado en su error. El error imperdonable de ser sencillo, educado, lúcido, directo y valiente como siempre, como es, como corresponde. Yo no te lo perdono Santiago y te impongo penitencia de seguir siendo así mientras el cielo nos dé aliento.
Santiago Auserón en el programa de Lorena Verdú Balas de plata.
Sé que es la segunda vez en poco tiempo que hablo de él en mi blog. No será la última. Todavía tengo que proclamar a los cuatro vientos los placeres de escuchar su último trabajo con la Original Jazz Orquestra del Taller de Musics de Barcelona. No puedo hacerlo aún porque no he sabido administrar todavía la emoción de escucharle destilar saberes y solera al estilo del Viejo Nueva Orleans adquirido en sus recientes y aprovechados viajes. El poderío de acordes y letras macerados en paciencia y oficio. Qué privilegio tener oídos para escucharle. Y ojos para verle, claro. Porque ese hombre que sostiene el sobrerito canalla, se cala las gafas de sol y arrastra los pies a lo Juan Perrro impresiona por su madurez juvenil y el espíritu de futuro que carga cada una de sus palabras. Y yo impresionada estoy.
Yo, que venía despreocupada y medio dormida de ver la segunda parte del Rusia-España. Mientras, en la Sexta, el señor showman Buenafuente, tras echarse unas risas con su "sobrino" Berto Romero, se las prometía felices entrevistando al pornostar Rocco Siffredi. Muy cansada me di al zapping y allí estaba él, extraña presencia en la televisión de nuestros días. Y me clavé a escucharle. Y se me llenó el ánimo de esperanza, lo juro. De repente tuve claras un montón de cosas. Siento si parece tonto, frívolo o incluso falso que estas cosas le puedan pasar a una viendo cómo entrevistan a alguien en televisión. A mi me pasan porque soy proclive a pensar -hacer - estar en mil sitios - ideas - comentarios a la vez y el simple cálculo de probabilidades bendice esas iluminaciones repentinas. Por un momento, Auserón habló de sus hábitos de estudio, por dos instantes dijo que la música en España era mejor que nunca, que lo que enfermó era el negocio, por tres minutos rindió homenaje a los músicos de oficio, en cuatro palabras explicó el encanto de los 80 y en cinco segundos supe lo que tenía que hacer yo a partir de ese momento. Le dí las gracias mentalmente y apagué el televisor. El viento del sur hizo golpear las persianas y empezó la tormenta que sólo se deshizo en agua hacia la madrugada. Yo no dormí y la semilla negra del insomnio se tiñó con tintes de felicidad. Y nada, tuve ganas de contarlo.









elfunambuliste dijo
bambú, compartimos nuestro gusto por el Sr. Auserón... y bueno, después de leerte ardo en ganas de escuchar este nueva aventura sonora...
1 Julio 2008 | 04:19 PM