Cuando tenías una gripe chunga ya te comentaron que se trataba de un virus, más tarde se llamo vírica a toda enfermedad que no se dejaba diagnosticar con facilidad, luego vinieron los virus pandémicos y, ya familiarizados con el término, no costó llamar así a los problemas que, con malas maneras y peores artes, empezaron a colársenos en el ordenador. Los publicistas, tan atentos a la realidad o tan a tontos, que ya no lo sé, no desaprovechamos la oportunidad de adjetivar las campañas, antaño llamadas de suspense, intriga o teaser, como virales. Fue en el momento preciso en el que se echó mano de la "internete" canalla o gamberril. En España la campaña más notoria fue la del robo del sillón de Zapatero. Y, ¡ala! ya está abierta la veda. Hace nada el bromazo de Wyoming a Intereconomía levantó ampollas. Pero dentro de poco se desgastará la fórmula como suele suceder. La credibilidad se venderá un poco más cara y a otra cosa mariposa. Mientras tanto quedan perlitas como esta. Que la disfruten ustedes.




Esto es verdad?
No sé a qué te refieres con tu pregunta, Jamil. Es verdad que los virales son una nueva herramienta de moda en las campañas publicitarias y es verdad que lo que se ve en el vídeo tiene toda la pinta de ser un viral. Ahora la gente discute de qué marca puede que se trate y esa discusión misma agranda y mantiene el viral con vida hasta que se desvele el motivo final. Chin-pum.