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Terra
La Coctelera

MÉTE LA MANO, NO TE ARREPENTIRÁS

¡Ah, la mano! Tan útil para todo, tan nuestra. Y además tenemos dos. Por aventurarnos a ponernos en pie, tener las manos libres y desarrollar la función prensil hemos avanzado mucho los humanos. O no. Vaya usted a saber. Pero hoy en día ya no hacemos tantas cosas a mano porque un buen día inventamos máquinas para no hacerlo así. Y poco a poco fuimos reduciendo su uso a teclear, chuparnos algún dedo y rascarnos los/la .... Miremos este vídeo, conozcamos a GIROVAGO & RONDELLA FAMILY THEATRE, y redescubramos el placer de meter la mano.

Los 7 suicidios de un gato o motivos para seguir en danza.

Entren y vean a David Fernández. No lohagan porque yo lo digo, háganlo porque a veces hay que hacer las cosas por que sí. Las cosas hechas porque sí son las más necesarias. Incluso las hechas porque no. Las que tienen todas las razones en contra para ser hechas.

Espérame en el cielo (último libro de Torres y ¿polémico? ¡ay, qué bien!)

Una amiga me envía la crítica de Masoliver Ródenas a la novela ganadora del Nadal 2009. Vaya por delante que no leí el libro. Pero, desde mi cómoda posición de exlectora provisional, celebro la crítica de Masoliver que no considero en absoluto un ataque a la escritora Maruja Torres. A estas alturas, creo que ya no se trata de estar, valga la redundancia, a altura del prestigio del premio porque ya los premios andan algo desprestigiados por culpita del marketing y otras diabólicas artimañas comerciales (criticadas sí, pero bien toleradas cuando acolchan el bolsillo de editoriales y autores). A estas alturas se trata de no vender barato el marchamo de novelista. O por lo menos es lo mínimo que pido yo, licenciada en filología tiempo ha. Y tiempo ha también, no resistí la lectura de Mientras vivíamos y, sin embargo, merendaba sin problemas bastantes de los escritos periodísticos de la Torres. Añado sin empacho que me hice fan de Maruja en mi Face (me dió buenos momentos y se lo reconozco). Discrepo del crítico, insisto, sin haber leído una línea de la novela juzgada, en los comentarios sobre la oportunidad desperdiciada por la autora de desenmascarar aspectos de la personalidad de dos de los personajes: Moix y Vázquez Montalbán. Puede que no guste lo leído pero, prego, no especulemos sobre lo que puedo haber sido y no fue; y no le digamos a la escritora lo que podía haber hecho y no hizo.

 

Espérame en el cielo tendrá que, vuelva a valer la redundancia, esperar a ser leído por mi, a caso infructuosamente. Pero la crítica de Masoliver me ayuda, de momento, a sobrellevar el duelo por esa obra perdida. Otros la leerán y discreparán de él, de mi, de la madre del que la editó o de la que alumbró al señor Masoliver. Sea como fuere, nada será en desdoro de la señora Torres, a estas alturas capaz de enfrentarse con todo tipo de opiniones ¿o no?

 

(Adjunto crítica, publicada según me informa mi amiga en La Vanguardia)

 

El premio Nadal ha marcado, durante muchos años, la trayectoria de la narrativa española contemporánea, desde que en 1944 lo ganó Carmen Laforet con Nada.Esta trayectoria está marcada por autores como Miguel Delibes, Rafael Sánchez Ferlosio, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Ramiro Pinilla, ÁlvaroCunqueiro, Juan José Millás o el gran

escritor argentino Juan José Saer. Con la proliferación de premios dentro de un mercado salvaje y especulativo dominado por la filosofía del best seller y con el nacimiento de un nuevo y más indiscriminado tipo de lector, parecería inevitable que los que hemos seguido de cerca la trayectoria del Nadal tengamos que aceptar que ya no hay espacio para la mitificación. Sin embargo, los últimos premiados,Eduardo Lago y Francisco Casavella, representaron una inyección de

optimismo que ahora se tambalea ante una novela más propia del Planeta que del Nadal. Pero Maruja Torres (María Dolores Torres Manzanera,Barcelona, 1943) el premio Planeta ya lo obtuvo en el 2000 con Mientras vivíamos.La pregunta que hacerse es: ¿está la escritora a la altura del prestigio del premio?

 

La respuesta la podríamos encontrar en la propia trayectoria de la escritora, dedicada al periodismo desde muy joven, colaboradora de Garbo,Fotogramas o Por Favor y redactora de El País.Conoce, pues, la vertiente más frívola (la misma que la llevó, por ejemplo, a escribir Oh, es él,en torno a Julio Iglesias) y la de la renombrada periodista, paródica, polémica, corrosiva, crítica con el poder y perceptiva

corresponsal de guerra. Lo paradójico es que para un tema como el de Esperadme en el cielo haya escogido la línea más frívola. En este error de planteamiento descansa, creo yo, el fracaso de la novela. Es decir, la escritora no nos ha engañado, sino que se ha engañado a sí misma. Al igual que otro escritor de talento, Fernando Savater, Maruja Torres necesita justificar el premio (mal empezamos) insistiendo en

que la literatura tiene que divertir o entretener - cosa que hicieron, con creces, profundos indagadores de la condición humana como Cervantes o Kafka, no exclusivamente divertidos-,aceptando que "no todo el mundo nace para hacer catedrales. Algunos hacemos mesas; pero se trata de que esa mesa que hagas sea la mejor".

 

El problema es que uno de los atributos de la mesa es que tenga cuatro patas y aquí esta mesa cojea o no las tiene. ¿Deliberadamente? En entrevista con Sònia Hernández publicada en la revista Qué Leer en marzo del 2006, anunciaba ya un proyecto bastante definido; y en la

novela consta que está redactada entre el 2004 y el 2008. No hay pues espacio para la improvisación, aunque sí para el abandono. Por otro lado, estamos hablando de una escritora de oficio y marcada - desde su nacimiento en el Raval hasta sus experiencias como corresponsal de guerra y su conocimiento del mundo árabe-por una realidad dura,

conflictiva, que invita poco al sentimentalismo y mucho a los sentimientos hondos, aquí ausentes. Y a ello debería haber contribuido también el tema: el reencuentro en el Paraíso con los míticos o mitificados Terenci Moix y Manuel Vázquez Montalbán. Un encuentro que se debe, se nos dice al abrirse la novela, a que "te quedaste frita en plena firma de tu libro", entró en un estado de somnolencia y perdió

el conocimiento. A partir de aquí se acumulan las ocasiones perdidas:en lugar de un Paraíso dantesco nos encontramos con un espacio indefinido y despoblado, donde los únicos protagonistas son los tres amigos. El mundo de los sueños ofrece también infinitas posibilidades,apoyadas por la tradición, pero aquí sólo sirve para borrar la frontera entre realidad e irrealidad y dar espacio libre más a la

invención que a la imaginación. Pero sobre todo podría haber sido una oportunidad para dar una visión más honda y humana de los dos escritores fallecidos, muertos relativamente jóvenes y con personalidades complejas, me atrevería a decir que torturadas. Un humor que les sirvió para enmascarar lo más conflictivo de sus personalidades y que ahora Maruja Torres, amiga de ellos desde casi toda la vida, podría haber desenmascarado.

 

Probablemente la narradora se ha dejado arrastrar por la reivindicación de la cultura popular que hicieron ambos escritores. Eltítulo de la novela procede de una canción de Antonio Machín, y la novela está marcada por el cine de Hollywood, el mismo que admiraron Manuel Puig (uno de los escasos personajes del libro) y Cabrera Infante, y que en el Allá Abajo, en su evocado Barrio Chino, era "lo más semejante al Paraíso", y les permitía huir hacia la fantasía. Esta fantasía justifica aquí todo tipo de prodigios, como la presencia de Peter Pan justifica trasladarse de un lugar a otro (Barcelona, Madrid, Beirut, pero nunca por el Paraíso) y convertirse en niños para caer en el infantilismo. Ami entender, esta novela sólo llega a ser divertida y entretenida en la medida en que es un disparate. De pies a cabeza y sin pies ni cabeza.

BERTO ¡¡¡¡YA TIENE PROGRAMA!!!!

El Bueno de Buena lo ha vuelto a hacer: primero fue Santi Millán, luego José Corbacho, luego Edu Soto, luego Jordi Evolé, y ahora BEEEEEEEEEEEERTO ROOOOOOOOOOOOMERO. Hay que decir que todos ellos eran a.d. B (antes de Buenafuente) actores con tablas, bagaje e identidad. Pero hete aquí que la compañia, en el sentido físico y en el empresarial del término, de Andreu y su TERRAT les ha funcionado como levadura express. Otros como Oriol Grau, Fermi Fernandez,... etc. habrán tenido menos repercusión mediática pero ahí están. Tal vez el más desaparecido sea David Fernández, agotado y medio devorado por el personaje eurovisivo de Rodolfo Chiquiliquatre, que debe estar en huelga de tupés caídos y en merecida posición de reposo.

 

Desde el minuto 0 no he ocultado mi nula objetividad y mi rendida idolatría por el niño Berto, su manejo insólito del idioma, su verbo florido y su imaginario infinito, sus pachosidades irritantes y sus cóleras hilarantes, su escatológico sentido del humor, a un tiempo soez como el de un descargador de muelle, a un tiempo fino como el escarpelo del mejor forense borracho de ironía. Y no se trata del archisobeteado humor catalán. Cachazudo como un pichi madrileño, chispeanyte como un quillo, socarrón como un gallego, rotundo como un vasco y noblote como un aragonés. Deudor de Faemino y Cansado y en sintonía con lo más florido de la generación de humoristas 2.0. Berto, ¿sigo o  ya te coscas de lo que me agradas? ¿no?. Ahora hazme quedar en buen lugar y záscamelo bien. El nuevo programa digo.

¿¡Qué tal si dejamos atrás lo negro?!

LETRA DE LA CANCION AMY WINEHOUSE - BACK TO BLACK (BACK TO BLACK)

He left no time to regret

Kept his dick wet

With his same old safe bet
Me and my head high
And my tears dry
Get on without my guy
You went back to what you knew
So far removed from all that we went through
And I tread a troubled track
My odds are stacked
I'll go back to black

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to.....

I go back to us

I love you much
It's not enough
You love blow and I love puff
And life is like a pipe
And I'm a tiny penny rolling up the walls inside

We only said goodbye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to

Black, black, black, black, black, black, black,
I go back to
I go back to

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to black

Graffitis en tiempo de crisis

Acabo de ver un video inspirador sobre el arte del graffiti. Se titula Generación Pop-Up y lo  encontraréis en el canal de Internet: BalzacTV. Básicamente es la entrevista al creador del personaje gráfico TVBOY,Salvatore Benintende. El artista nos explica cómo concibe su actividad a la que define como un arte contemporáneo que no está en los museos. Un arte nacido a pie de calle y ha creado nuevas vías de comunicación. Su contradicción social radica en que muchas marcas se han apoderado de él como recurso y al mismo tiempo es perseguido por la ley. Explica que el graffiti tiene mucho que ver con el reciclaje, que tiene gran razón de ser en tiempos de  crisis y que su lugar natural son las ruinas urbanas y los lugares degradados. A través del graffiti, lo abandonado y el espacio inservible se transforman en un lienzo donde anunciar y denunciar. Es mejor actuar sobre esa realidad que ensuciar una pared nueva o la persiana de una tienda.  Escuchándole en declaraciones tan breves pero tan concisas, me he quedado con una idea básica que me encanta: En su práctica correcta, que no quiere decir políticamente correcta, realizar graffitis es un acto que tiene que ver más con de dejar una flor en la basura que, como hacen los graffiteros irrespetuosos y generalmente malísimos, con llenar de basura las flores.

Ojito con los titulares

Del programa de Andreu Buenafuente, recomiendo una de las secciones, presentada por mi amadísmo e nunca suficientemente idolatrado Berto Romero: BERTOVISIÓN. En dicha sección no sólo te partes de risa (si te gusta el humor de Berto, caro, sinó no) sinó que además aprendes a "leer" la prensa y descubir que toda frase, palabra o magen lleva implícita su miseria y su gloria. Pero a veces siembran la confusión en el lector directamente, a la brava.

Cosas como este titular: Detenidos varios paquistaníes en Barcelona por robos y envío de dinero a su país. aparecido hoy en el periódico El País y que no especifica qué tipo de envío de dinero, porque me parece que el envío de monetario no está penado así sin más, de saque. Luego lees y te vas aclarando. Otro puede decirme: pero si ya robaban mal íbamos. Sí pero no. No sé si me entienden. Espero que lo hagan porque voy mal de tiempo. A más ver.

¿Salones literarios?¿dónde?

Esta que vemos aquí es Doña Amalia del Llano, (1821-1874) convertida en por matrimonio con el primer conde del título en Condesa de Vilches. Federido de Madrazo la inmortalizó de esta gusisa en el 1853 en pleno apogeo de su belleza y talento, talento con el que se convirtió en una figura destacada de la vida cultural del Madrid de su tiempo. Escribió y publicó varias novelas.


Yo me pregunto como habéis podido leer en el título dónde ha ido a parar la tradición de las tertulias y salones literarios. Salón literario que debió nacer allá por las reuniones de trovadores, o muchos antes en los patios de las academias griegas, pero que no es hasta el Siglo Ilustrado que conocen su esplendor. Aunque necesarias y también escasas, no me valen las televisivas o radiofónicas. Me refiero al grupo de amigos o conocidos reunidos por el mero placer de conversar, a veces discutir, mejor cuanto más vehementemente, sobre literatura. Yo hace muchos años participaba en una tertulia, no netamente literaria he de decir, pero muchas veces eran los libros y sus escritores el objeto de nuestras críticas, y también, por qué no decirlo, cotilleos. Una reputación literaria se forjacon algo más de unos papeles impresos. Hay una actitud ante la vida, una manera de vivir el tiempo que le es dado a uno, que también forma parte de la literatura. Muchos puristas opinan que no, yo lo opino cuando voy de purista o sea nunca o casi nunca. Se hablara de lo que se hablara lo cierto es que no faltaban las copas, los cafés... a veces las cenas. Me cuentan que en alguna ciudad de provincias se sigue con ello. ¿En qué provincia? Barcelona, mi ciudad, también es una ciudad de provincias, de la provincia de... Barcelona. Ya ves.

En resumidas cuentas ¿do fueron los literarios salones? He ido varias veces al Café de Gijón y no veo a nadie en plan letraherido. Será qe no acerté el día, será que no acerté la época.